Historia y Educación

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Columna de ADABELLA FUNES. Conocé el trasfondo histórico de diferentes obras mes a mes.

¿CÓMO QUE NO?

ADABELLA FUNES: Estudiante avanzada de Lic. en Historia, estudiosa y conocedora de historia del Arte.

Es muy común que cuando pensamos en el arte, nos imaginemos las producciones albergadas en museos europeos. También suele ser común que tengamos la idea de que el arte latinoamericano es poco variado, reducido a las hermosas cerámicas precolombinas alojadas en museos regionales, o incluso, algunas obras barrocas producto del fuerte dominio eclesiástico en nuestro territorio. Sin embargo, tanto el arte latinoamericano como el argentino cuentan con un gran repertorio artístico, de movimientos culturales y hasta de series que abordan grandes procesos históricos, y de la mano tanto de hombres como de mujeres. Un ejemplo sería el trabajo de la pintora Léonie Matthis en su obra 25 de mayo de 1810

Te puedo apostar que si sos de Argentina, incluso sin darte cuenta, has visto alguno de los trabajos de esta artista, ¿por qué estoy tan segura? Porque sus obras fueron muy utilizadas en la famosísima revista escolar Billiken y fueron recursos ilustrativos en los manuales de historia a los que todos alguna vez hemos recurrido desde antes del boom de las redes de internet domésticas, ¿acaso esos colores vivos no te resultaban familiares?

Nacida en Troyes, Francia, en el 1883, Léonie Matthis fue una destacada artista que logró ser de las primeras mujeres admitidas en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París. Posteriormente, se erradica en Argentina e inicia su vida como prolífera artista y madre; recorriendo y pintando no solo nuestro país, sino también toda Latinoamérica en general. En el 1919 obtuvo Primer Premio Único para extranjeros en el Salón Nacional, y al año siguiente inicia con una serie de trece pinturas titulada Historia de la Patria a través de la Plaza de Mayo, tomando como elemento fundacional de la Nación Argentina la propia ciudad de Buenos Aires, mediante sus elementos identitarios, la Plaza y el Cabildo.

Matthis, L. (1945) 25 de mayo de 1810 [témpera sobre papel] Museo Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo, Buenos Aires, Argentina

Hoy en día, desde la Historia se cuestiona esta perspectiva, muchas veces denominada porteñocéntrica y de tradición a elaborar una lectura emancipadora y muy bien planificada del proyecto independentista; pero la historiografía de la primera mitad del siglo XX apenas si reflexionaba sobre estas posturas, por lo que la obra de Matthis fue un recurso pedagógico muy enriquecedor para educar a los habitantes desde cierta postura que era predominante y oficial en el período. 

Más allá del incuestionable valor educativo en su época y la calidad de la producción de la artista, Matthis no pintaba necesariamente desde una perspectiva ideologizante. Por el contrario, ella se nutría de libros, documentos, mapas y del asesoramiento de Ricardo Levene y de Leopoldo Lugones, entre otros, para realizar una evocación de lo que fue el pasado colonial argentino, priorizando las acciones de los grupos; es por eso que veremos muchos elementos sociales que siempre aparecían en los actos: la mazamorrera, el vendedor de velas, el aguatero, las mulatas, los hombres con galeras, las damas antiguas, etc. Podríamos decir que, en parte, su pasión por la historia la llevó a crear el imaginario colectivo del proceso independentista que todos asociamos hoy en día.  

Desde los aspectos técnicos, esta bellísima pintura en acuarelas nos plantea una visión históricamente correcta de la distribución y estado arquitectónico del Cabildo de Buenos Aires. A través de una perspectiva aérea, la pintora se beneficia del espacio suficiente para darnos una panorámica de la organización de la ciudad, los colores de los edificios, sus dimensiones, el tamaño de las calles y, por supuesto, el movimiento de los actores sociales dentro de ese espacio. Por otro lado, utiliza la técnica gouche para logar que sus obras sean de aspecto opalino, mientras que los trazos gráciles y el uso de colores cálidos dotan de vida y movimiento a la composición. Finalmente, toca hablar del cielo: en las obras de esta artista será algo que, si tienen la fortuna de visitar sus trabajos en el Museo Nacional del Cabildo, notarán como destacable; ya que, inspirada por el cielo jujeño, lo colocará en todas sus variaciones en cada una de sus obras. Siempre pulcro el fondo celeste, con nubes muy esponjosas y gruesas; a veces solo pintará un cielo despejado, otras agregará más protagonismo al elemento meteorológico, pero es seguro que el cielo, al menos, ocupará un tercio del trazado en la obra. 

Los colores cálidos, la luz, el dinamismo de sus trazos y los cielos de colores puros acompañaron las experiencias de aprendizaje de muchos de nosotros, sin embargo, esa presencia no se destacó desde la individualidad de la artista que estuvo detrás de muchas ediciones escolares. En este mes revolucionario, espero que cuando recuerden los recortes de revistas, o cuando miren las fotos de los actos escolares, puedan también tener en cuenta a la mujer que le dio color al imaginario histórico argentino. 

Fuentes

Obra Pictórica

  • Matthis, L. (1945) 25 de mayo de 1810 [témpera sobre papel] Museo Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo, Buenos Aires, Argentina

Para conocer más sobre la artista

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